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Blog fotográfico -- La vida está llena de instantes wapos

Cita con la Luna llena de Febrero

Todo empezó la víspera de la Luna llena. 
Ese día es muy bueno para fotografiar la salida de la Luna pues, aunque le falte un poco para estar llena del todo, apenas se aprecia (en este caso un 3,6 %). 
Aparece sobre el horizonte al atardecer, cuando todavía hay suficiente luz para fotografiar otros motivos terrestres sin que haya excesivo contraste entre la luz de la Luna, el cielo y la superficie terrestre.
Pero esa tarde estaba nublado, por lo que no se pudo ver. Sólo el paso de las nubes sobre Castro y luego, ya anochecido, se fue despejando de nubes y se pudo ver la Luna casi llena en su ascenso nocturno.
Al día siguiente, día de Luna llena, sí se pudo ver ya que estaba despejado.
Este es un vídeo Time-Lapse de ese atardecer-anochecer de la víspera de Luna llena y del día siguiente, ya despejado y con Luna llena al 100% surgiendo tras los tejados.

El día de Luna llena estaba despejado y pude cazarla surgiendo tras el horizonte. La idea era cazarla surgiendo tras el campanario de la iglesia, pero salió más a la derecha de lo que esperaba, así que me tuve que conformar con cazarla sobre los tejados, las antenas, chimeneas, depósitos de agua... una Luna llena muy popular.

Dejé la compacta haciendo fotos para el time-lapse del día y me fui a buscar otra ubicación en la que poder encuadrar la Luna con el campanario y así fue. En el Paseo del Río, justo al lado del Puente Nuevo encontré el lugar adecuado y los cacé.

Para terminar la noche hice alguna foto del Paseo del Río con la Luna llena. 
Hice alguna panorámica pero no me salió bien, me quedo con ésta.

 Al día siguiente me alejé a casi dos kilómetros de la torre-campanario y pude cazar la Luna todavía llena 100%, aún más grande respecto al campanario por la lejanía y el efecto del teleobjetivo (catadióptrico 500 mm). 

 En cuanto la Luna se elevó lo suficiente para que no fuera interesante hacer fotos desde el puente en el que corría un viento helado y por el que pasaban los camiones a dos metros de mí haciendo temblar el puente y desenfocando las fotos, me fui de nuevo a la curva del río, decidido a hacer la panorámica que no me salió el día anterior.
La Luna estaba más a la derecha y quedaba tras los eucaliptos, pero al final la panorámica salió bastante bien. Seis fotografías unidas de puente a puente. Algo menos de 180º.


Desfile de carnaval celeste

(pincha en el título para ver el vídeo time-lapse)

Las grandes constelaciones del invierno boreal se unen a la fiesta de carnaval de los habitantes de este planeta que, aunque en crisis, tenemos que divertirnos y olvidar un poco los problemas diarios. Es este caso a base de disfraces, música y baile.
Mejor verlo en HD y en pantalla completa.

Puentes y tiempo

(Pincha en el título para ver el vídeo time-lapse)
El Sol se oculta tras el horizonte, un rebaño de ovejas y cabras termina su jornada de pastoreo y al final el crepúsculo da paso a la noche.

Puente romano que durante muchos siglos ha servido para vadear el arroyo en un camino que ya no existe, entre dos poblaciones que, una de ellas, dejó de existir hace siglos: Ategua.

Los surcos de las ruedas de las carretas reflejan que el paso de los años (siglos) dejan huella hasta en las más duras piedras de granito.

Los rebaños de ovejas y cabras continúan paciendo a su alrededor igual que muchas generaciones antes que ellas, lo único que ha cambiado es que ahora el pastor usa móvil.

Bajo el milenario puente, el agua fluye gracias a la abundantes lluvias de este agradecido invierno, mientras la población de Espejo vigila la campiña cordobesa desde lo alto de su atalaya.

Escenas de invierno




Una mañana de invierno que amanece especialmente limpia de luz con cielo azul y algunas nubes que realzan el color del cielo. Algo de bruma quedaba al despejar la niebla, pero al final quedó un día espectacular para admirar la naturaleza y cazar algunos de sus instantes.


Casita de campo junto a su camino con hierba fresca y sus árboles sin hojas que sirven de oteadero a una pareja de rapaces en busca de alguna presa.




Paseo escoltado de árboles y farolas a los que sienta bien el blanco y negro


Antiguo puente de piedra centenario con el que vadear el arroyo cantarín gracias al agua abundante de este invierno generoso en lluvia.




(pincha en el título para ver el vídeo time lapse y más fotos)

El mes de Enero se acerca a su fin. El frío aún no se ha ido, pero la luz del día aumenta y anuncia una pronta partida del frío a lugares más al sur del Ecuador.
La puesta de Sol sobre la campiña cordobesa entre nubes, da paso a la Luna casi llena de Enero sobre Castro del Río.


Al atardecer, la luz del Sol que surge tímido tras las nubes ilumina los paisajes verdes de trigo que contrastan con el cielo azul.

 Al ponerse el Sol, la Luna casi llena surge tras el horizonte algo nuboso, pero con suficientes claros para dejarse ver esplendorosa y mágica como ella sola.


El árbol de la Pita también quiere unirse al espectáculo de luces y sombras.
Día y noche, no hay vida de uno sin la otra, estaciones, frío, luz...

Flor de Almendro


Recién comenzado el Invierno, un Almendro silvestre se llena de flores blancas maravillosas que dan un toque de color al paisaje invernal de la Campiña cordobesa.


La primera señal de que la vida se renueva, a pesar del frío y los días cortos, aunque... ya se van haciendo más largas las horas de luz.


Espejo al fondo, con su castillo en lo alto, se erige como vigía de los campos de olivar.

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Al atardecer del domingo, las nubes seguían volando sobre la Campiña en su viaje hacia el Este.
Unos mirlos jugueteaban en las antenas de televisión antes de irse a sus refugios nocturnos.
(pincha en el título para ver el vídeo time-lapse)

Nubes de invierno en una mañana fría pero preciosa de Domingo, vuelan sobre la Campiña cordobesa, sobre los olivos y los pueblos.
Las nubes las lleva el viento pero van cambiando su forma con el movimiento, giran sobre sí mismas, se forman y dispersan continuamente. 
Un fabuloso espectáculo natural que sólo se distingue a "cámara rápida".

(pincha en el título para ver más fotos)

Llegó el invierno, la luz del día va creciendo poco a poco, pero también el tiempo más frío.
La primera Luna llena llegó recién empezado el invierno, justo antes de acabar el año. También mañanas con niebla que dispersan las primeras luces del día.
Árboles sin hojas concentrándose en mantener vivas sus raíces, hibernando.
Todas las estaciones tienen su propio encanto. La Naturaleza manda.
La ventana feliz

Una ventana vieja de una casa en ruinas que merece ser fotografiada en blanco y negro.
Una planta salvaje decide que quiere decorar esta ventana ajada y triste llenándola de color y vida.
La planta ya se marchitó como la ventana, pero el tiempo que estuvieron juntos fueron felices. 
Un instante de esa efímera felicidad permanece para la eternidad en esta foto.
El renacer de la vida

Todos los años, alrededor del 21 de Diciembre, los días son los más cortos del año, y a partir de aquí la luz del día se va alargando poco a poco hasta llegar de nuevo al 21 de junio (aprox) que vuelven a acortarse, y así todos los años.
Nuestro planeta Tierra, en su viaje alrededor del Sol, le muestra diferentes caras, de junio a diciembre la cara más hacia el Sur y de diciembre a junio hacia el Norte. De aquí provienen las estaciones.
Cuando es invierno en Europa, Asia y América del Norte, es verano en Australia, gran parte de África y América del Sur.
A partir del día más corto del año se considera que la vida vuelve a renacer, la luz del Sol vuelve a brillar y a crear nueva vida a su alrededor.
En otras culturas que tenían en cuenta los ciclos de la Naturaleza, se celebraba este hecho con fiestas y celebraciones de todo tipo. Después de días cortos y fríos, se atisbaba en el horizonte el renacer de la vida en un ciclo que se repetía todos los años sobre las mismas fechas.
La cultura celta celebraba esta fiesta decorando un árbol y realizando actividades a su alrededor.
Este árbol de la foto es un árbol multigeneracional, en él han participado cuatro generaciones.
Abuelas y bisabuelas han hecho los adornos con sus manos, con lana y mucho amor. Hijas, nietas y biznietas hicieron el molde en el que después colgaron los adornos.
Una fotografía y un fondo estrellado lo coloca en medio del Universo, en mitad de la Naturaleza, como un altar universal en el que adorar el renacer de la vida.

(pincha en el título para ver el álbum completo)

Algunos instantes cazados al Otoño que se acaba, para dar paso al Invierno.
Los días son muy cortos, pero cuando llegue el invierno, nuestro planeta, en su viaje anual alrededor del Sol, le irá mostrando su cara Norte un poco más cada día.
La vida se renueva.
Y en este viaje anual, la Naturaleza nos regala algunas imágenes.

Por encima de todo

    En un mundo lleno de problemas, guerras, hambre, contaminación, calentamiento global... 
    En el que la única especie que ha conseguido llegar a ser consciente de su propia existencia, se dedica a dar la espalda a su propia Madre, la que le ha llevado a estar en la cima de la evolución: La Naturaleza, sobre todos ellos gana el amor. 
     Si no fuera por él no habría nada. La propia Naturaleza en su evolución nos ha llevado a donde estamos, por eso no podemos dejar de amar todo lo que nos rodea. 
    Solo así podremos seguir evolucionando para conseguir una existencia más consciente y armoniosa con nuestra propia especie y todas las demás.
    Es la única forma de evolucionar. Y el Amor está por encima de todo...

Fotomontaje realizado a partir de una fotografía tomada en el Taller de Antonio J. Morales Villegas.
Modelos: María Aranda y Juan Diego Peña.

(pincha en el título para verla en Flikr)

A pesar de los pesares, siempre acabamos encontrando una luz al final del túnel, aunque sea muy lejana y apagada, pero al menos sabemos que está allí, y si luchamos, puede que algún día consigamos llegar a ella. Eso nos da fuerzas para seguir luchando y nos arranca una sonrisa...

Esta fotografía se tomó en el Taller de retrato de Antonio J. Morales Villegas.
Modelo: María Aranda.
(pincha en el título para verla en Flikr)

María no es una mujer, es la mujer. 
Está envuelta en el halo de sus sueños forjados desde la infancia y tiene sus metas bien definidas.
Pero la vida no es un sueño, a pesar de la famosa obra de Calderón de la Barca. La realidad supera generalmente a estos sueños, y María está atrapada en ellos. Quiere salir, pero no sabe cómo.
A veces roza con sus uñas pero no logra más que arañazos a su alrededor. Las rejas que la mantienen cautiva son demasiado fuertes para unas uñas pintadas...

Esta fotografía se hizo en el Taller de Retrato de Antonio J. Morales Villegas.
Modelo: María Aranda.